miércoles, 15 de septiembre de 2021

VICTIMOLOGÍA Y SU RELACIÓN CON OTRAS CIENCIAS I

  


VICTIMOLOGÍA Y SU RELACIÓN CON OTRAS CIENCIAS: CRIMINOLOGÍA, PSICOLOGÍA Y BIOLOGÍA




La Victimología es una ciencia (o disciplina científica, según los distintos autores) que tiene como objeto de estudio la víctima y todo lo relacionado con ella como puede ser su origen, el tratamiento que ha recibido esta figura a lo largo de la historia, los procesos asociados a su génesis dependiendo de las causas de la victimización, su prevención y su tratamiento, entre otras muchas áreas. Para realizar estos análisis, la Victimología se apoya en otras ciencias y disciplinas que le son afines tales como, por ejemplo, la Criminología, el Derecho, la Psicología o la Sociología.


En este post, me dispongo a desgranar algunas de  esas relaciones y sinergias que convierten a la Victimología en una ciencia y que, como tal, es empírica e interdisciplinar. 




RELACIÓN ENTRE VICTIMOLOGÍA Y CRIMINOLOGÍA


Las semejanzas entre estas dos ciencias es observable y elevada, hasta tal punto, que hay autores que consideran que la Victimología nace de la mano de la Criminología. Efectivamente, se puede decir que la Victimología se originó como una escisión o especialización de un área de estudio que la Criminología tenía poco estudiada, pero el tiempo la ha consolidado como una ciencia que puede considerarse autónoma. 

La Criminología puede considerarse, de forma muy simplificada, como el estudio del delito en toda su amplitud, lo que enmarca también el estudio de la víctima. Sin embargo, la historia del estudio y tratamiento del delito, bien sea desde una perspectiva criminológica, psicológica o desde el punto de vista de las ciencias que, tradicionalmente, se han ocupado de este área como lo puede ser el Derecho, han relegado a un segundo o tercer plano el estudio y la importancia de la víctima. 

Históricamente, la víctima era el sujeto pasivo sobre el que se sustentaba el delito, pero la atención en términos de prevención análisis, jurisprudencia y tratamiento, estaba puesto en el victimario y en la fenomenología criminal. La víctima, por lo tanto, no tenía un estatus independiente del delito y del victimario, sino que era una mera consecuencia de los anteriores. 

Es una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, tras la cuantiosa pérdida de vidas humanas que este acontecimiento conllevó, cuando se pone el foco de forma internacional en la víctima y surge esta ciencia, escindiéndose de esta forma de la Criminología y otras ciencias . Es por esto que comparte con ella muchas metodologías y el objeto de estudio que, si bien es cierto en la Criminología es más amplio, abarca también el de la Victimología. Ambas son complementarias y deben incluirse la una en la otra. Es decir, los estudios de Criminología incluirán la observación de la ciencia victimológica y viceversa, la Victimología deberá tener en cuenta la fenomenología criminal, su prevención y tratamiento, para poder desarrollar de forma holística su objeto de estudio.  

Es importante apuntar, no obstante, que la Victimología no sólo estudia las víctimas de etiología criminal, sino todo tipo de víctimas. Es decir, la Victimología también estudia víctimas de accidentes, de desastres naturales, etc. Es en este punto donde encontramos una mayor divergencia entre ambas ciencias. 

También podemos ver que el estudio de la víctima, en tanto en cuanto atiende a procesos de victimización y de recuperación, es más amplio y profundo en la Victimología que en la Criminología. En la primera se pondrá más el foco en la prevención de la victimización, en las ayudas terapéuticas, económicas y de otra índole que podrá recibir y en sus procesos de reinserción y rehabilitación. Asimismo, se realizarán seguimientos y acompañamientos durante los distintos procesos. 

Según Téllez Aguilera, tal  como comentan D. Lorenzo, R. Mª. Patró y M. Mª. Aguilar, la Criminología ha realizado diversas aportaciones a la Victimología y viceversa, siendo éstas las siguientes:


  • La Criminología ha aportado fundamento teórico a la Victimología en el sentido de que la Victimología se ha sustentado en teorías que explicaban el fenómeno criminal para poder dar una explicación del origen y tipología de las víctimas de etiología criminal. Entre estas teorías podemos encontrar las teorías criminológicas del labbeling aproach o la teoría del control social. Mediante su estudio se puede comprender mejor el protagonismo que una víctima tiene en su proceso de victimización, en la reacción que tiene al respecto y en su rehabilitación. 

  • Por otro lado, Peters, nos indica que la Victimología también ha influido en la Criminología en dos grandes áreas: la primera,  la necesidad de entender la resolución de los conflictos desde el punto de vista de la prevención para evitar los procesos de victimización, en vez de a posteriori. Esto ha implicado que la Criminología deba ayudar a realizar reformas legislativas y una labor amplia y profunda de concienciación de la sociedad en la que vivimos para lograr un mayor control social, favoreciendo así la prevención, y también una mayor protección a las víctimas; la segunda, la necesidad de realizar encuestas de victimización al descubrir cierto grado de pasividad de las víctimas a la hora de denunciar, lo que incurría en una alta cifra negra de la delincuencia que volvía opacos determinados delitos y sus consecuencias. 

La Victimología ha evolucionado mucho en las dos últimas décadas, ampliando su área de estudio, su metodología y su alcance. Esto ha dado lugar a una mayor separación entre ambas ciencias aunque siguen siendo complementarias la una a la otra. 





RELACIÓN ENTRE LA VICTIMOLOGÍA Y LA PSICOLOGÍA


La Psicología tiene una estrecha relación con la Victimología porque ésta puede explicar la predisposición psicológica que tiene una persona ante el riesgo de convertirse en víctima, cómo reaccionará ante un posible proceso de victimización basándose en las características psicológicas (aunque hay siempre que estudiar otros factores y variables de la víctima) y cuáles serán sus necesidades para abordar con éxito el proceso de rehabilitación y reinserción. 

Hay determinadas características psicológicas, propias de las personas, que pueden convertirlas en más o menos vulnerables a la hora de ser victimizadas tales como la salud mental o el desarrollo cognitivo en base a su edad o educación por poner algunos ejemplos.

Además. la Psicología también podrá ayudar a explicar ciertos síndromes o procesos que las víctimas sufren y que sentarán las bases de la prevención de determinados delitos y de determinados tratamientos, como puede ser el caso del síndrome de Estocolmo o el proceso de victimización en los casos de violencia de género. 

En el caso de la reinserción y la rehabilitación, la Psicología estudiará cuáles son las herramientas psicológicas que la víctima tiene para poder afrontar todo el proceso por el que dejará de verse así misma como una víctima. Además, ayudará también a la víctima a evitar futuros procesos de revictimización.

Siendo así, estas dos ciencias van de la mano a la hora de estudiar la víctima en toda su amplitud y tendrá un papel fundamental en prevención, análisis y tratamiento, sin olvidar que la parte psicológica, aunque fundamental, es "sólo" una variable más a tener en cuenta en el estudio global de la víctima.






RELACIÓN ENTRE LA VICTIMOLOGÍA Y LA BIOLOGÍA


La Biología aporta una información fundamental a la hora de explicar ciertas conductas de la víctima. Las características biológicas, no sólo en el plano psicológico, sino también en términos de edad, sexo, género, estado físico o raza, pueden ser favorecedoras o todo lo contrario, de la conversión de una persona en víctima y de sus posibilidades de reinserción y rehabilitación.

No cuenta con las mismas herramientas biológicas para defenderse de un posible delito o, incluso del hecho de convertirse en una víctima o no,  de un robo con violencia un hombre de 30 años con un estado físico excelente que una mujer de 75 años caminando por la misma calle. 

Así pues, la Victimología debe incluir el estudio de las condiciones biológicas de la víctima a la hora de realizar su análisis, su prevención y su tratamiento, ya que pueden ser determinantes.

 



Referencias:

Fernández, L. D. M., & Hernández, R. M. P. (2011). Victimología / Victimology: Un Estudio Sobre La Victima Y Los Procesos De Victimizacion / a Study on the Victim and the Processes of Victimization. Victimología: un estudio sobre la víctima y los procesos de victimización.

México, U. D. E. F. (2014, 29 enero). Víctima y victimario: dos caras de una misma violencia. El Siglo. https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/957612.victima-y-victimario-dos-caras-de-una-misma-violencia.html (IMAGEN 08/09/21)


Podcast: 

https://www.ivoox.com/podcast-cuadernos-criminologia_sq_f1896657_1.html







 

          



jueves, 1 de julio de 2021

CRIMEN ORGANIZADO

 



CRIMEN ORGANIZADO: INTRODUCCIÓN


El crimen organizado se compone de una variedad de formas de comisión de delitos contra una o varias sociedades. Estas formas de criminalidad se caracterizan por estar entramadas dentro de una estructura organizativa en la que la mayoría de sus miembros pueden ser sustituidos por otras personas y en la que, la mayoría de sus integrantes, no conocen la magnitud de la organización, la diversidad de sus actos delictivos ni otros aspectos de la misma, como el objetivo final de sus acciones. Además, estas organizaciones, mezclan hechos constitutivos de delito con otros legales y, también, otras acciones no ilegales pero sí amorales que  todavía no se encuentran tipificadas por los sistemas jurídicos. Este juego de acciones lícitas e ilícitas entremezcladas, a menudo cambiantes, hace que estos delincuentes trabajen bajo una cobertura que les protege a la hora de que se realicen detenciones y acusaciones. 


Aunque la realidad del crimen organizado no es de origen actual, sí lo es una de sus características actuales: su carácter transnacional.  La globalización, la normalización del comercio entre distintos países y regiones, la caída de aranceles y de fronteras comerciales, sumado al auge del estado de bienestar, ha dado lugar a una red de organizaciones criminales que aprovechan la laxitud normativa en distintos aspectos de los diferentes sistemas jurídicos para satisfacer bienes y servicios de carácter ilícito (tráfico de órganos, de personas, de drogas, de obras de arte, de artículos robados, artículos falsificados, y un larguísimo etcétera). Todo esto se realizará bajo el paraguas del comercio legal de otros productos y servicios sí permitidos y, como comentaba, amparándose en las leyes y vacíos legales que cada país puede ofrecerles. 


Así pues, si la Criminología tiene como objeto de estudio la delincuencia y todo lo que ésta conlleva (víctimas, victimarios, prevención, análisis, tratamiento, legislación, investigación, penología, etc. ) se encargará, también en este caso, de estudiar su fenomenología y ocurrencia entendiendo el delito como una concatenación de acciones de distinta índole que afectan a nivel grupal a una sociedad. Es decir, en este caso la perspectiva será más global, entendiendo el delito como un fenómeno en red, con estructura industrial y social que afecta a uno o varios colectivos, a una o varias regiones. 


Según nos indica Julián López-Muñoz (2015) algunos autores afirman que el crimen organizado crea distintos tipos de criminalidad con un claro objetivo económico y de obtención de poder mediante la generación de delincuencia. Muchas organizaciones criminales, alternando acciones legales con ilegales, terminan haciéndose fuertes en las áreas de poder fáctico económico, político y social de determinadas regiones. 


En concreto en España, según el profesor Serrano Maíllo (López-Muñoz, 2015), cuando mafias de países euroasiáticos, como la mafia rusa, llegaron a nuestro país no estábamos preparados para luchar contra ellas. Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, nuestro sistema penal y, por lo tanto, el entramado jurídico, no estaban preparados para asimilar como delito la red delincuencial de cuello blanco que dichas mafias ocultaban tras una ingeniería fiscal lícita. Es a partir de 2010, con los cambios en nuestro código penal al respecto, que nuestros cuerpos de seguridad y nuestros procesos judiciales cuentan con herramientas de distinta índole para luchar contra este tipo de delitos, amén de mayor conocimiento y experiencia al respecto. 


La ocurrencia y desarrollo de estos delitos de cuello blanco suelen ser más dilatados en el tiempo. Además, suelen ser perpetrados por personas con preparación académica y con puestos referenciales,  lo cual les permite realizar sus delitos de forma más difícil de detectar. Usan su posición para conocer la legalidad y los fallos del sistema, para usar información confidencial en su beneficio, para presionar a las personas adecuadas y, al ser delitos que requieren de un desarrollo largo en el tiempo, los bienes y servicios ilegales son más difíciles de rastrear en la investigación porque están en constante movimiento. Aparecen y desaparecen, cambian, se ven modificados. 


A todo esto hay que sumarle, como comentaba al principio, su carácter transnacional, lo cual les ayuda, mediante el profundo conocimiento de las distintas situaciones jurídicas de cada país, hacer uso de vacíos legales o laxitudes normativas para la comisión de determinados delitos en distintas regiones. Es por todo esto que el crimen organizado se considera un tipo de criminalidad industrial y en expansión, generando nuevas tipologías delincuenciales o renovando rápidamente las ya existentes para poder seguir en funcionamiento. Son por lo tanto, muy versátiles.


La INTERPOL (Organización Internacional de Policía Criminal) desarrolla desde los años 90 el llamado Proyecto Millennium cuyo objetivo es, según su propia página web, ayudar a los países miembros a identificar a las personas y empresas que están detrás del crimen organizado proveniente de Eurasia y que ya está, de forma demostrada, extendida por toda Europa, Norteamérica y Oriente Medio. 


Equipos especializados de la INTERPOL de todos los países miembros intercambian información facilitando la detección y seguimiento de estas personas delincuentes, sobre todo, aquellas que son más difíciles de rastrear, las que son conocidas como "ladrones en la ley" o "ladrones que profesan el código". Estas personas especializadas saben eliminar sus rastros y mantener la estructura y base económica y legal de las actividades delictivas de toda la organización.
 

Según este proyecto son, precisamente, los "ladrones en ley" la prioridad de sus investigaciones ya que, sin esta cúpula la estructura no se podría sostener. Los delitos más promovidos por estos delincuentes de cuello blanco son:

  • Trata de personas, tráfico de drogas, vehículos y armas
  • Asesinato a sueldo
  • Extorsión
  • Delitos financieros y blanqueo de capitales

Así pues, las organizaciones criminales pueden cometer una gran diversidad de delitos asociados a los anteriormente descritos como pueden ser el atraco a mano armada, robos, hurtos, violaciones, acoso, agresiones, raptos, etc. y todo ello creando negocios que mueven anualmente miles de millones de euros. 


Según Julián López-Muñoz (2015) los efectos inmediatos del crimen organizado son de distinta índole:

  • Consecuencias físicas: Derivadas de la comisión propia del delito como pueden ser las agresiones sexuales derivadas de la explotación sexual o los efectos negativos del consumo de drogas proviniente del tráfico de drogas. También pueden ser consecuencia de la comisión de delitos necesarios para conseguir el objetivo general tales como raptos, palizas, violaciones, etc.
  • Mermas psicológicas: Derivadas de la victimización directa o indirecta tales como depresión, delirios, estrés postraumático, angustia, miedo insuperable, etc. 
  • Riesgos sociales y comunitarios: por la introducción de productos no revisados por las autoridades sanitarias como drogas, fármacos, alimentos, tabaco, alcohol, etc.
  • Desvalorizaciones económicas: sufridas por empresas coaccionadas o extorsionadas, por las víctimas de fraudes, robos, hurtos, estafas, y las consecuencias generales que afectan a toda la sociedad ya que este tipo de delitos merman las arcas públicas y privadas de los países  afectados. Hay que tener en cuenta en este apartado el dinero invertido en investigaciones, en campañas de prevención,  en tratamiento de las víctimas y su resarcimiento, etc., por poner algunos ejemplos de afectación al sector público. Y acciones  como inversión en cámaras de seguridad o alarmas por el riesgo percibido de personas individuales, por poner un ejemplo del impacto en el área privada. 

En cuanto a daños a largo plazo, el autor nos comenta que dependerá del grado de intromisión que estas organizaciones hayan conseguido en estructuras legales tales como Gobiernos, cúpulas económicas o sociales y cuánto poder e influencia hayan acumulado. 


Una alta infiltración puede tener daños muy nocivos en el devenir de un país y en el desarrollo económico y, sobre todo, social del mismo. Así pues, los países en los que el crimen organizado tiene mucho peso y su presencia es ya estructural tendrá una gran afectación a nivel social, sobre todo, en los estratos más bajos de la sociedad, los cuales aglutinarán a cada vez más personas, que serán más pobres, estarán más victimizadas y serán más dependientes de las acciones de estas redes criminales, incluso para su propia subsistencia. 


Según la EUROPOL en 2017 había más de 5000 grupos de crimen organizado siendo investigados en los cuales estaban involucradas personas provenientes de más de 180 países. Esto significa que la lucha organizada internacional contra el crimen organizado es una necesidad imperiosa a la hora de poder desarticular estas organizaciones. 

        



Referencias:

López-Muñoz, J. (2021). Criminalidad organizada y terrorismo - formas criminales paradigmáticas. Editorial Dykinson.

https://www.interpol.int/es/Delitos/Delincuencia-organizada/Proyecto-Millennium. (2021). Interpol. 



Si quieres escucharlo en un podcast: 

https://www.ivoox.com/crimen-organizado-introduccion-audios-mp3_rf_72207482_1.html









miércoles, 9 de junio de 2021

PSICOLOGÍA DEL TESTIMONIO: FUNCIONAMIENTO DE LA MEMORIA

 


PSICOLOGÍA DEL TESTIMONIO: FUNCIONAMIENTO DE LA MEMORIA






La memoria es el proceso que nos permite codificar, almacenar y, posteriormente, evocar un recuerdo. Este proceso se realiza de forma estructurada y sistemática y, según realicemos la catalogación (o codificación) del mismo, seremos capaces de recuperarlo de una forma u otra. Es decir, un mismo recuerdo tiene distintas perspectivas por lo que podremos recuperarlo desde distintos puntos de vista. 

Por poner un ejemplo de lo anteriormente dicho, un recuerdo en el que estamos conduciendo, podrá ser recuperado si deseamos recordar un modelo de coche que tuvimos, o si queremos saber qué hicimos esa tarde concreta en la que estábamos conduciendo (si íbamos de viaje, al trabajo, a una boda, etc.), si queremos hablar sobre la conversación que tuvimos con el copiloto o si queremos recordar qué pedales hacen falta activar para conducir un automóvil. Un recuerdo tiene diversos contenidos y su catalogación se realizará desde distintos ángulos. 

Siendo así, la memoria es una herramienta importantísima para la vida de una persona ya que, gracias a ella, nos configuramos como individuos, modela nuestra personalidad y nuestras habilidades a través de lo que podemos extraer de nuestros recuerdos a través del aprendizaje y de la experiencia.  

La memoria no es un proceso único, sino que está basado en el uso de distintas memorias, de distintos procesos que se relacionan entre sí y que tienen, a su vez, distintos fenómenos, subtipos y diferentes bases neurobiológicas, según nos indica en su obra "Psicología del Testimonio" Antonio L. Manzanero.

En los estudios primigenios al respecto, se consideraba la memoria como un proceso unitario para dar paso, con la evolución de las investigaciones, lo que se ha denominado como modelos de memoria multi-almacén.

Según A.L. Manzanero, el primero en proponer esta multiplicidad de procesos dentro de la memoria fue el llamado por Atkinson y Shiffrin (1968) como Modelo Modal en el que el proceso de memoria estaría compuesto por una memoria sensorial por cada modalidad, una memoria a corto plazo y una memoria a largo plazo.  

Según este modelo, el individuo percibe, a través de los sentidos (olfato, vista, gusto, etc.) y, tras permanecer en ella a penas un segundo, es transferida a otro departamento denominado como  memoria a corto plazo. También la memoria a corto plazo borra en un corto espacio de tiempo lo que ha procesado trasladando determinados recuerdos a lo que se llama memoria a largo plazo para permanecer en ella de forma más duradera o desechar lo que no se considera de utilidad. En la memoria a largo plazo, los recuerdos están inactivos a la espera de que se necesite de ellos y sean evocados, pasando durante su uso a la memoria a corto plazo. 

Modelo Modal Memoria (Atkinson y Shiffrin, 1968)






Estos modelos, llamados multi-almacén por la forma en la que se suponía que funcionaba la memoria, como si fueran departamentos distintos y estancos, basaba la recepción de contenido en dos grandes áreas perceptivas, la memoria sensorial visual o icónica y la memoria sensorial auditiva, o ecoica.

 

Estos estudios pronto se vieron refutados por otros posteriores que cambiaban la perspectiva de estudio del modelo de almacenaje de Atkinson y Shiffrin a un modelo basado en los sistemas de procesamiento y que fue introducido en el campo de estudio por los autores Craik y Lockhart en 1972. Ellos postulaban que, dependiendo del proceso utilizado para para retener algo en la memoria será su permanencia en la misma más o menos duradera. Será más corta si se procesa a nivel sensorial, algo más larga si se procesa a nivel fonológico y más duradera si se procesa a nivel conceptual. 


También se evolucionó sobre estos estudios y, en 1984, el autor Broadbent expone su modelo cruz de malta para explicar la estructura de la memoria. En esta cruz, compuesta por cuatro almacenes vemos que ya no es una estructura lineal, es decir, una categoría de memoria no da paso a otra, si no que la transferencia de información puede darse en cualquier dirección entre esos cuatro almacenes. Además, no necesita que un estímulo inicie el proceso de memoria. Estos cuatro almacenes fueron denominados como: almacén de salidas motoras, almacén asociativo a largo plazo, almacén sensorial y memoria de trabajo abstracta. 





Es en 1988 cuando Cowan propone un modelo que, aunque conserva la estructura tradicional de almacenaje de memoria sensorial, memoria a corto plazo y memoria a largo plazo, propone un ejecutivo central que dirige la atención y el procesamiento voluntario. Además, distingue entre dos tipos de procesamientos, el automático y el controlado en los que tendrá mucho peso la atención que se presta a lo que se quiere memorizar. 





Se puede colegir de lo anterior que la percepción, a no ser que estemos hablando de un falso recuerdo (pueden ser producto de alucinaciones, por ejemplo) y la memoria son procesos cognitivos que tienen relación. En un primer momento experimentamos una sensación, un estímulo el cual percibimos y que será el primer paso para generar un recuerdo. Y no es sólo la percepción de una sensación sino el significado que le damos a esa sensación. Por ello, entre los procesos de la percepción, nos indica A.L. Manzanero (2008), se encuentran la detección de dicha sensación, la discriminación de la misma, su reconocimiento y su identificación y, en todos estos procesos, interviene la memoria. 

Aunque Atkinson y Shiffrin en su modelo de almacenaje de 1968 proponían un registro sensorial por cada modalidad sensorial (gusto, olfato, vista, oído y tacto), más tarde se centraron los estudios en dos de ellas. 

La memoria icónica o visual sería aquella que, al percibir un estímulo a través de la vista, almacena la imagen, de forma categorial, mediante un registro de tipo perceptivo y sensorial. 

La memoria ecoica o auditiva parece indicar que funciona de forma muy parecida a la visual y que también tiene una forma de almacenamiento categorial y un registro de tipo perceptivo y sensorial. En ambos casos, el tiempo de retención es inferior a dos tres segundos. 

De forma general se plantea que, una vez ha pasado el ítem por la memoria sensorial es trasladado a la memoria a corto plazo (MCP). En un principio se consideraba este tipo de memoria como principalmente retentivo, un paso previo a la retención definitiva al ser trasladado el recuerdo a la memoria a largo plazo (MLP) así como el almacén que se encargaba de la recuperación del recuerdo ya que es en esta memoria, la de corto plazo, en la que se activa un recuerdo que se ha recuperado de la memoria a largo plazo. Al centrarse los estudios en esta capacidad ejecutiva de la memoria a corto plazo, se ha ido determinando que es, además de retentiva y ejecutiva, una memoria operativa, como indica A.L. Manzanero. Esto quiere decir que esta memoria de trabajo está presente en procesos cognitivos tales como el razonamiento, la comprensión y el aprendizaje siendo "el conjunto de símbolos que, en un momento dado, se encuentran activos y están siendo utilizados voluntariamente por el sujeto" (Santiago y Gómez, 2006, pág 74). Esta memoria estará activa mientras esté activa la atención y decaerá cuando la atención se desvíe a otro ítem. 

Así pues, la memoria operativa, según Baddeley y Hitch (1974), a diferencia de la memoria a corto plazo, sería un sistema dividido  a su vez en diferentes componentes los cuales serían: el ejecutivo central, que controla y regula esta memoria a través de tres sistemas subsidiarios (el bucle fonológico, encargado de la función verbal, la agenda viso-espacial, que mantiene activa la información de carácter icónico, viso-espacial y el almacén episódico, que guarda la información procedente de varias fuentes codificándola de forma cronológica e integral. Es decir, integra todo lo anterior y le da un marco temporal). 




La capacidad de la memoria a corto plazo es limitada y depende del tipo de estímulo que esté procesando. Se sabe que la memoria a corto plazo puede retener mejor estímulos auditivos que visuales y esta capacidad aumenta si lo que está percibiendo puede formar un grupo (no es lo mismo recordar letras al azar que un grupo de letras que formen una palabra) 

En cuanto al olvido en la memoria a corto plazo, se puede observar que puede ser olvidado o bien por la aparición de una interferencia, otro estímulo, o bien por el paso del tiempo que hace que la huella se borre de esta parte de la memoria. 


Por último, nos encontramos con la memoria a largo plazo la cual se compone de la memoria episódica la cual "maneja las huellas de memoria compuestas por información central y los elementos contextuales que la acompañan. Representa las propiedades o atributos perceptivos de los estímulos con un referente autobiográfico, esto es, la huella de la memoria está fechada temporalmente y localizada espacialmente respecto al propio sujeto y a otros sucesos." (A.L. Manzanero, 2008, pág 38) Son nuestros recuerdos. Y también de la memoria semántica que "trabaja con información conceptual que tiene referencias cognitivas sobre hechos o sucesos genéricos y sobre conocimiento general. Por definición la información semántica es a-contextual o no autobiográfica. Son nuestros conocimientos" (A.L. Manzanero, 2008, pág 38). 


Todos estos estudios siguen en constante revisión y evolución, tanto es así que, recientemente, según el neurocientífico argentino Jorge Medina, a día de hoy sabemos que no es necesario que el recuerdo pase por la memoria de corto plazo para ser enviado  a la memoria a largo plazo como se ha pensado hasta hace poco. Es decir, son dos sistemas o procesos independientes y la memoria a largo plazo no se alimentaría de la memoria a corto plazo. 



Referencias:

Puebla, A. L. M. (2008). Psicología del testimonio. Ediciones Pirámide.


Ballesteros, S. (1999). Memoria humana: investigación y teoría. Psicothema, 11(Número 4), 705-723. Recuperado a partir de https://reunido.uniovi.es/index.php/PST/article/view/7499

https://www.youtube.com/watch?v=ZIRAc9tnSrU&t=519s. (2021, 8 junio). [Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=ZIRAc9tnSrU&t=519s


Gutierrez-Garralda & Fernandez-Ruíz, Revista eNeurobiología 2(3):030511, 2011 Recuperado a partir de https://www.researchgate.net/publication/237090221_Sustrato_neuronal_de_la_memoria_de_trabajo_espacial


Suárez Márquez, N. (2016)  Modelos de memoria, definición. Modelos estructurales. Recuperado de https://slideplayer.es/slide/10595988/

Castellá, J. (2010) El efecto de similitud en la memoria de trabajo visual mediante tareas de reconocimiento. Recuperado de https://www.researchgate.net/figure/Figura-15-Esquema-simplificado-del-modelo-de-Cowan-1988_fig4_279469193

Lechuga, M.T., (2016) Memoria de trabajo. Recuperado de https://www.researchgate.net/figure/Figura-83-Modelo-de-Baddeley-2000-21-El-bucle-fonologico-El-bucle-fonologico-es-el_fig1_299537154



miércoles, 2 de junio de 2021

CRIMINOLOGÍA FORENSE: INTRODUCCIÓN A LA EVALUACIÓN Y PREDICCIÓN DEL RIESGO DE REINCIDENCIA DELICTIVA



 CRIMINOLOGÍA FORENSE: EVALUAR Y PREDECIR EL RIESGO DE REINCIDENCIA






"Contingencia o proximidad de un daño" Así es como la Real Academia de la Lengua Española describe lo que es un riesgo. Siendo así, es comprensible que el mundo de la Criminología esté interesada en averiguar, de la forma más acertada posible, cuál sería la probabilidad de que una persona que ha cometido ya un delito pueda, de forma reincidente, cometer algún otro. Este dato es, por lo tanto, también de gran interés y repercusión para la sociedad en general. 


La evaluación del riesgo de la reincidencia de la conducta delictiva se realizará a partir de una serie de metodologías de corte científico que nos ayudarán, por un lado, a determinar cuál es el riesgo potencial de que una persona que ya ha delinquido vuelva a delinquir y, por otro lado, a averiguar cuál es la potencialidad que tiene la persona delincuente para poder trabajar con ella y evitar esa reincidencia. 


A lo largo de la historia del estudio del crimen, según los estudios de Andres, Bonta y Wormith (2006) entre otros,  y  comentados por J.L. Alba y F. G. Guzmán en su obra "Manual Práctico de Criminología Forense", Se puede hablar de cuatro líneas de estudios sobre evaluación del riesgo de reincidencia. Como ellos indican, podemos encontrar en un primer momento valoraciones clínicas no estructuradas; más adelante se basarán en métodos empíricos que se basaban en factores de riesgo estáticos; en un tercer momento, las valoraciones cambian y, o bien dichos factores de riesgo pasan a ser dinámicos o en se basan en necesidades criminógenas; por último, vemos que la valoración evoluciona mediante el uso de instrumentos que siguen los principios de la intervención eficaz (riesgo, necesidades, capacidad de respuesta y autoridad) guiando la supervisión y seguimiento durante todo el caso, es decir, desde el inicio hasta la liberación de la persona delincuente. 


Aclarando algunos conceptos básicos se puede decir que un factor de riesgo será aquel que, tras su análisis, nos permite determinar cuál es la probabilidad de que una persona delincuente vuelva a delinquir una vez sea excarcelada. En un primer momento, como se ha comentado anteriormente, sólo se tenían en cuenta factores denominados estáticos en la valoración del riesgo. Dichos factores estáticos son aquellos que no cambian en el tiempo como pueden ser, por ejemplo, la historia criminal de la persona delincuente que se está evaluando o su edad o género en el mismo momento de la evaluación. Más adelante, se empezó a valorar la introducción en la instrumentación usada, los llamados factores dinámicos. Entendemos por factores dinámicos, aquellos rasgos de la personalidad de un individuo o de su contexto que, si se ven modificados, alterarán la conducta o condiciones de dicho individuo. Estos factores, fueron introducidos más tarde en el proceso de evaluación dado que, al ser características propias de cada individuo, se puede entender que son valores que van a introducir sesgos o datos poco fiables en el resultado. Por último, aclarar que las necesidades criminógenas son, según comentan E. López Martín y M. Dolera Carrillo en su artículo "La evaluación del riesgo en el contexto de la ley penal juvenil" (2008), "las necesidades criminógenas son aspectos de una persona o de su situación que, cuando cambian, están asociados con los cambios de la conducta delictiva (Andrews, Bonta, y Hoge, 1990). Las necesidades criminógenas son, por lo tanto factores de riesgo dinámicos."


La implementación de la observación de los factores dinámicos es un hito en el uso de estas técnicas. Se dan casos en los que el riesgo de reincidencia, independientemente de las fluctuaciones de los estos factores, se puede mantener incólume, o poco variable, a lo largo del tiempo. Sin embargo, es muy relevante el número de personas delincuentes que han mostrado aumento o descenso de su nivel de riesgo de reincidencia tras cambios en su situación, intervenciones educativas o psicológicas u otros cambios personales que pueden darse a lo largo de la vida de las personas evaluadas, como por ejemplo, tener un/a hijo/a. 


Según apuntan Loghan y Johnstone (2005) no tener en cuenta estas fluctuaciones puede incidir negativamente en aspectos tales como: 


  • Toma de decisiones en términos de seguridad y cambios de medidas penitenciarias referentes a los internos.
  •  Toma de decisiones respecto a la libertad condicional tales como su concesión y seguimiento.
  • Evaluación de las medidas de pre-tratamiento respecto a las necesidades criminógenas de la persona delincuente.
  • Efectividad y viabilidad de la intervención sobre la persona delincuente. 

Por lo tanto, siguen los mencionados autores, el sistema de evaluación del riesgo de reincidencia delictiva debe ser flexible, incorporar instrumentos científicamente probados y revisar la eficacia de las políticas de rehabilitación. Es decir, se debe evaluar la probabilidad de cambio del riesgo en la persona delincuente a lo largo del tiempo, de forma longitudinal, e incorporarlo al resultado de la evaluación.
 

Los factores de riesgo más importantes a la hora de empezar a delinquir a edades tempranas, son multifactoriales y pueden ser catalogados según su etiología tales como factores familiares (nivel familiar educativo bajo, poca atención durante la infancia, etc.), factores educativos del propio individuo (bajos niveles de escolarización o asistencia a centros educativos con altos niveles de asistencia), factores biológicos o conductuales (bajo nivel de inteligencia, consumo de drogas, desinhibición de conducta), factores sociales (aislamiento social, compañías que ya han delinquido, etc.), factores económicos (bajas rentas, escaso acceso al mercado laboral), etc. (Farrington, 1998, 2001). 


Estos factores se presentan de forma persistente en distintos tipos de delincuencia y/o violencia y suelen estar relacionados entre sí por lo que si se implementan programas de intervención que incidan en alguno de estos factores de riesgo se conseguirá, también de forma correlativa, incidir en otros factores de riesgo no tratados de forma directa. 


Por último, indicar que, en contraposición a los factores de riesgo, encontramos los denominados como factores de protección que serán aquellas características personales y/o ambientales que protegen a las personas de realizar actos delictivos. Sobre estos factores hay menos estudios aunque también se sabe que son de carácter multifactorial y que suelen ser contrapuestos a los factores de riesgo. 



Referencias: 

¨Manual práctico de criminología forense" V.V.A.A. Editorial tirant lo blanch, Valencia, 2018. 

"La evaluación del riesgo en el contexto de la ley penal juvenil" López Martín, E., Dolera Carrillo, M. IPSE-ds. 2008. Vol. 1 ISSN: 2013-2352 pag. 41-56  file:///C:/Users/frido/Downloads/Dialnet-LaEvaluacionDelRiesgoEnElContextoDeLaLeyPenalJuven-3247532.pdf 02/06/21

"Factores dinámicos en el comportamiento de delincuentes juveniles con perfil de ajuste social. Un estudio de reincidencia" Navarro Pérez, J.J., Pastor Seller, E.Revista de intervención psicoscial Elsevier.  https://www.elsevier.es/es-revista-psychosocial-intervention-362-articulo-factores-dinamicos-el-comportamiento-delincuentes-S1132055916300345 02/06/21

https://dle.rae.es/riesgo 01/06/21

https://www.google.com/url?sa=i&url=https%3A%2F%2Fwww.revistaenfoque.com.co%2Fopinion%2Fla-reincidencia-no-solo-es-carcelaria&psig=AOvVaw0UIp3EZRyfEWcQczhv7olc&ust=1622621915401000&source=images&cd=vfe&ved=0CAIQjRxqFwoTCNjHzvT_9fACFQAAAAAdAAAAABAD  01/06/21 (IMAGEN)


miércoles, 14 de abril de 2021

CRIMINOLOGÍA FORENSE: BREVE INTRODUCCIÓN Y ORÍGENES

 

CRIMINOLOGÍA FORENSE: BREVE INTRODUCCIÓN Y ORÍGENES




 La criminología forense está considerada como una de las disciplinas de la Criminología que hace uso de determinadas herramientas, conocimientos y técnicas para poder prevenir actos delictivos, analizarlos y tratarlos, una vez consumados, a través de la comprensión del comportamiento de la persona delincuente. 


Esta disciplina trabaja de forma estrecha con las fuerzas del orden y con los sistemas penales para ayudar a comprender lo sucedido en un acto delictivo en función del comportamiento de la persona delincuente. 


Históricamente, aunque esta disciplina no era conocida como tal ni tenía definido su nombre como criminología forense, sí se realizaban las prácticas centrales de esta disciplina. Fue Hans Gross, que es considerado uno de los precursores de la Criminología Forense, tal y como la conocemos hoy, "el primero en unir la criminología, la ciencia forense, las investigaciones criminales y la ley en un marco analítico y educativo. Usó el término Kirminalistik, que, en los E.E.U.U., a menudo se ha pensado que significa criminalística" (Alba Robles y Fernandes de Almeida, 2018). Este hecho ha dado lugar a cierta confusión respecto a los términos, porque la criminalística sería parte de la criminología forense,  según la terminología que se usa en lugares como España o Gran Bretaña. 


Dentro de las técnicas más utilizadas por los peritos en criminología forense podemos encontrar, a grandes rasgos:


  • Informe criminológico: es un documento técnico pericial de uso judicial que sirve de apoyo al Juez o Jueza y tribunales para conocer de forma detallada, ordenada y debidamente analizada las circunstancias de un hecho delictivo y tomar decisiones. En él deberán aparecer todos los estudios, análisis y técnicas utilizadas para la elaboración del mismo así como una explicación argumentada de las hipótesis y pruebas probadas empíricamente.  Este informe, realizado por un perito experto en criminología forense, busca dar una visión integral y holística del delito cometido y servirá de base para la toma de decisiones referentes a la intervención de los actores del mismo y sentará la base de futuras intervenciones en prevención y tratamiento en futuros actos similares. 

  • Perfil criminológico: es una técnica para inferir las características de los individuos responsables de actos criminales (Turvey, 2008). A grandes rasgos, se puede decir que existen dos grandes formas de acercamiento al análisis del perfil criminológico siendo éstas el inductivo, basado en el estudio de características comunes de una base de datos de criminales ya estudiados relacionadas con la conducta y la demografía para buscar perfiles afines al buscado; y el  deductivo, que consiste en estudiar de forma muy detallada la escena del crimen, las características de la víctima y de las evidencias forenses para poder deducir, a través de técnicas científicas, el perfil psicológico y conductual de la persona victimaria (Garrido, 2012). Podremos ver cómo la persona delictiva cumple con un principio de consistencia ya que imprimirá en la escena, en los hechos y en la víctima ciertas características de actuación de su vida diaria. Además, la víctima también aportará a este perfil mucha información sobre la motivación y el propósito para la comisión del acto criminal. Dentro de este informe podremos estimar el modus operandi (la forma en la que se ha cometido el acto y que está intrínsecamente ligada a la forma de actuación de la persona criminal) y la firma del delincuente (todas aquellas acciones que son superfluas pero que se cometen dejando una marca personal en la que se vislumbran las emociones y estados psicológicos de la persona delincuente). Por último, se estudiará el perfil geográfico que nos ayudará a situar a la persona delincuente en un espacio concreto de actuación, tanto de su vida cotidiana como de sus actos delictivos. 

  • Cuestionarios de predicción: son un conjunto de técnicas indagatorias que recaban distinta información sobre las circunstancias de la persona delincuente para valorar, mediante su análisis científico, su índice de peligrosidad y la probabilidad que hay de que reincida. 

  • Criminalística: se puede definir como "una ciencia penal natural que mediante la aplicación de sus conocimientos, metodología y tecnología al estudio de las evidencias materiales, descubre y verifica científicamente la existencia de un hecho presuntamente delictivo y al o a los presuntos sujetos responsables aportando las pruebas a los órganos que procuran administrar justicia" (Alba Robles, Fernades de Almeida, 2018). Siendo así, se recabaran evidencias y analizarán los escenarios del crimen utilizando métodos relacionados con ciencias naturales tales como la biología, la física o la química, entre otras, con el fin de conocer los hechos acontecidos y, mediante su reconstrucción, poder descubrir a los actores de los mismos.

  • Psicología del testimonio: Una de las pruebas sobre las que puede sustentarse una investigación o, incluso, una condena a un acusado, puede ser un testimonio de una víctima o de un testigo. Su peso dentro del sistema judicial es, y ha sido históricamente, de suma importancia por lo que se convierte en algo muy relevante el poder estimar si, dicho testimonio, es verídico o no lo es. La Psicología del Testimonio busca entender cuáles son los mecanismos que utiliza la memoria para registrar las vivencias de las personas así como cuáles son los mecanismos que utiliza el individuo para recuperar dichos recuerdos. Esta disciplina también se ocupa de analizar qué factores pueden influir en la forma en la que un individuo registra (o recupera) un recuerdo y también cuáles son las formas en las que es más conveniente abordar la conversación en la que un investigador desea obtener información relevante para el esclarecimiento de un caso. (Cuadernos de criminología, 2018)

En los últimos años la figura del criminólogo o criminóloga forense ha ido ganando peso en las instituciones españolas, si bien es cierto que, en la actualidad del año 2021, todavía hay mucho camino por recorrer para que esta figura esté del todo implementada allá donde puede desempeñar su trabajo.


Las funciones de esta figura serán, principalmente, analizar la situación delictiva para poder ayudar a las partes implicadas en la misma a lo largo del recorrido del sistema judicial a comprender lo ocurrido desde una perspectiva holística, integral y científica. Además, con sus análisis se podrá realizar una labor de tratamiento ulterior tanto de víctima y victimario, estimar el riesgo de reincidencia y de revictimización y valorar las acciones a emprender para poder lograr uno de los principales objetivos de la Criminología, que es la prevención del delito. 


Referencias:

Manual práctico de Criminología Forense V.V.A.A. Ed. Tirant Lo Blanch, Valencia 2018.

https://cuadernosdecriminologia.blogspot.com/search?q=Psicolog%C3%ADa+testimonio  

https://www.unir.net/derecho/revista/informe-criminologico/ 12/04/2021

https://psicologiacriminalblog.wordpress.com/2014/09/02/estudio-del-perfil-de-un-criminal/ IMAGEN 11/04/2021

jueves, 1 de octubre de 2020

PSICOLOGÍA CRIMINAL: ORÍGENES E HISTORIA III

 


PSICOLOGÍA CRIMINAL: ORÍGENES E HISTORIA III





Steven Pinker

Comienza el siglo XXI con la publicación, en el año 2002, del libro "La tabla rasa: la moderna negación de la naturaleza humana". En él su autor, Steven Pinker, se separa de la idea que se había ido forjando en las últimas décadas de que el comportamiento humano tiene que ver, casi en exclusiva, por el ambiente en el que se desarrolla su actividad vital, esto es, por la cultura y costumbres que le rodean. 


Este psicólogo experimental, profesor de Psicología de la Universidad de Harvard, considera que hay ciertas teorías que han servido de base para aquellos científicos que quieren negar la existencia de la naturaleza humana, de un mapa descrito en nuestro genoma el cual, no puede ser fácilmente modificado por la influencia de la cultura. 

Según nos indica V. Garrido en su obra "¿Qué es la Psicología Criminológica?", estas teorías serían las siguientes: 

  • Teoría de la tabla rasa: el filósofo John Locke dijo: "supongamos que la mente sea, como decimos, un papel en blanco, vacío de todo signo, sin ninguna idea (...) ¿De dónde proceden todos los materiales de la razón y del conocimiento? Para contestar en una palabra: de la Experiencia". Siguiendo esta afirmación, la Psicología ha basado el origen de nuestro pensamiento en el aprendizaje (la experiencia) y la Sociología, entre otras ciencias sociales, explican nuestras costumbres sociales en base a la socialización y la cultura, esto es, también en el aprendizaje, esta vez inmerso en un ambiente social amplio. Según Pinker, conceptos que pueden estar ligados más a nuestra naturaleza humana que al aprendizaje social, están explicados en su origen como constructos sociales. 
  • Doctrina del buen salvaje: los colonos europeos, al entrar en contacto con tribus indígenas de Asia, África y América afirmaban que estas poblaciones humanas, al no estar civilizados (entendiendo por civilización la europea de los siglos XVII, XVIII o XIX) eran núcleos humanos bondadosos. Esta afirmación implica que la violencia y todo lo que ésta conlleva es propia de la cultura occidental. Esta forma de pensar ayudó a formar la teoría del filósofo Rousseau que, desmarcándose de la teoría del progreso que sustentaba la ilustración, que entendía la evolución cultural como en constante progreso, sobre el hombre natural y el devenir decadente de la evolución de la civilización. En estos términos, Rousseau escribió: "El ejemplo de los salvajes, la mayoría de los cuales han sido hallados en esta condición, parece confirmar que la humanidad fue formada para permanecer siempre en ella (...) y que todas las mejoras ulteriores han supuesto muchos pasos, en teoría hacia la perfección de los individuos, pero en la práctica hasta la degeneración de la especie". Esta corriente de pensamiento, según Pinker, ya que, incluso en nuestra conciencia moderna, consideramos que los problemas sociales son moldeables y superables, en vez de tener en cuenta que pueden ser errores inherentes, y cito palabras textuales, a la condición humana. 
  • Doctrina del fantasma en la máquina: el filósofo de principios del siglo XX Gilbert Ryle afirmó, admitiendo a Descartes como el originario de esta idea, lo siguiente: "Con la dudosa excepción de los idiotas y de los niños de pecho, cada ser humano tiene tanto un cuerpo y un alma. Algunos podrían preferir decir que tiene un cuerpo y una mente. Ambos están ordinariamente unidos, pero después de la muerte del cuerpo la mente ha de continuar existiendo y funcionando. Los cuerpos humanos están en el espacio y están sujetos a las leyes de la mecánica que gobiernan todos los otros cuerpos en el espacio (...). Pero las mentes no están en el espacio, ni sus operaciones están sometidas a las leyes de la mecánica". Es decir, que la mente no está sujeta a esas leyes  a las que sí está sujeto el cuerpo y, por lo tanto, la mente tiene libertad para elegir la conducta del individuo. 

Así pues, si unimos estas tres doctrinas o teorías podemos ver que el ser humano viene al mundo sin información o limitación anterior a su existencia y que, al no desarrollarse en un ambiente cruel o violento, que podría ser marcado por la evolución de la civilización, el hombre es bueno por naturaleza y más aún si tenemos en cuenta que, ese ser humano que no tiene información predeterminada al nacer, que es un libro en blanco, tiene libertad de elección para desarrollar su conducta.

La conjunción de estas tres teorías lleva a pensar que las inclinaciones delincuenciales del ser humano pueden ser debidas, casi en exclusiva, al ambiente en el que se desarrolla la vida de una persona, a la cultura, a la socialización y al aprendizaje. 

Este siglo XXI comienza con un cambio de paradigma en la Psicología Criminal, queriendo también unir a la explicación de la etiología criminal al propio individuo delincuente desde un punto de vista biológico, natural. 

Se busca, según V. Garrido, una visión integrada en el campo de la Criminología, uniendo la Biología a la Sociología, con la Psicología como nexo de unión entre ambas. Esta tendencia se denominaría "nueva Biología" o "Criminología biosocial". Esto significa que las explicaciones sociales no deben contradecir a las naturales, sino buscar armonía y sinergia entre ambas. 

Dentro de los autores que buscan la integración disciplinar y metodológica encontramos al psicólogo Jerome Kagan que, aun empezando su carrera como negacionista de lo biológico, afirma que los datos le han llevado a tener en consideración una perspectiva holística e integral en la que la biología y su influencia en la psique del individuo se deben tener en cuenta, y no sólo su devenir social o cultural, ambiental, al fin y al cabo.

Por su parte, el filósofo Thomas Nagel afirma que "las causas reales de algo se hallen en el nivel más básico, mientras que los estudios con correlatos o predictores de la delincuencia como la edad o el sexo han de ser contemplados como instrumentos de la predicción, no de la explicación". Es decir, de otro modo podemos estar pecando de reduccionistas y quedarnos sólo en la superficie de la explicación de la situación delincuencial. 

Una de las escuelas más importantes de la Psicología Criminológica en España, según V. Garrido, la escuela de Santiago de Compostela, aboga por un estudio de la fenomenología criminal que vaya de lo más básico, el estudio del propio genoma humano, hasta lo más amplio, que sería la cultura, la variable ambiental, pasando por el estudio del propio individuo delincuente a nivel psicológico en términos de temperamento, personalidad, etc. 

Siendo así, el fenómeno criminal se podría ver explicado a muchos niveles y esto significa, también, que se puede incidir en su prevención y tratamiento también a muchos niveles. 


Referencias:

"¿Qué es la Psicología Criminológica?"  V. Garrido, Ed. Biblioteca Nueva, S. L., Madrid (2005-2008)

"El concepto de libertad en el hombre natural de Rousseau", R. Cañas Quirós, Universidad de Costa Rica, http://www.inif.ucr.ac.cr/ 

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martes, 29 de septiembre de 2020

CRIMINOLOGÍA AMBIENTAL: ELECCIÓN RACIONAL (TEORÍAS DE LA OPORTUNIDAD)

 


TEORÍAS DE LA OPORTUNIDAD: ELECCIÓN RACIONAL


Dentro de la corriente de las teorías de la oportunidad encontramos la expuesta por los autores británicos Cornish y Clarke que, a mediados de los años ochenta del siglo pasado nos hablaban de esta teoría relativa al comportamiento delictivo.

Según los mencionados autores, esta teoría defiende que una persona delincuente, antes de la comisión de un delito o crimen, va a tomar la decisión de cometerlo o no, basándose en la consideración de diferentes variables. El/la posible infractor/a valora las oportunidades que tiene para cometer el delito con cierta garantía de éxito. Además, suma a esa balanza cuáles son las ventajas que espera obtener si concluye su infracción con éxito y las consecuencias que tendría que asumir si termina siendo atrapado/a. 

Siendo así, siempre según los autores mencionados,  la inclinación criminal no lo es tal, sino que sería el resultado de la valoración, en cada momento, de si compensa la comisión de un acto delictivo, o no. Esta acción racional de valorar el delito iguala, por lo tanto, a los infractores con los no infractores ya que, en definitiva, todos nosotros, seguiríamos estos pasos racionales a la hora de valorar si cometemos o no una infracción solo que, en el caso de los que sí los terminan cometiendo, el resultado de su valor racional inclina la balanza hacia delincuencia o criminalidad. 

Estos autores, vieron el desarrollo de su teoría motivado por una realidad que se vivía en los años 70 alrededor de programas de rehabilitación. Al parecer, en estas décadas, se articulaba la rehabilitación, fundamentalmente,  en base a problemas patológicos o psicológicos de las personas delincuentes y éstas eran sacadas de sus entornos cotidianos para aplicarles los programas de rehabilitación. Estos autores observaron que, al ponerse de nuevo en contacto con su entorno volvían a tomar caminos delincuenciales. 

Así pues, Cornish y Clarke, mediante la observación de la influencia que para ellos tenía el entorno en la elección de un camino delincuencial ya que éste, el entorno, servía de aprendizaje, articularon su propuesta teórica entorno a cuatro puntos fundamentales:

  • Sin menospreciar la influencia de las características personales y emocionales de la persona delincuente, así como su educación, el punto determinante a la hora de convertirse en una persona delincuente es el ambiente en el que esa persona vive y/o se desenvuelve. 
  • Este ambiente influye en la persona por medio del aprendizaje y del refuerzo hacia la comisión de delitos. Ciertamente, la persona valorará los puntos anteriormente mencionados pero, debido al aprendizaje a y al refuerzo recibidos, su valoración se decantará, más fácilmente, hacia la infracción. Una vez realizada una primera infracción ésta será incluida en el repertorio conductual de la persona. 
  • Esta influencia se da en ambientes concretos con condiciones similares entre sí. Si la persona continúa en contacto con estos ambientes más fácil será que su valoración hacia la comisión de delitos sea más probable. 
  • Los ambientes hacen más proclive el aprendizaje de un determinado tipo de delito que moldeará la conducta delictiva de las personas.

Basándome en lo recopilado por L. Vozmediano Sanz y C. San Juan Guillén en su obra "Criminología ambiental. Ecología del delito y de la seguridad", los autores consideran sus estudios, más que una teoría, una herramienta conceptual ya que, Cornish y Clarke, en una reciente revisión de la teoría de la elección racional, consideran que consta de seis puntos clave:


  • El comportamiento delictivo tiene un propósito: Es decir, es un acto volitivo que persigue la obtención de un beneficio. 
  • El comportamiento delictivo es racional: la persona delincuente, al tener unos objetivos, reflexiona sobre la mejor manera de conseguirlos. Esto no significa que se realice una perfecta reflexión en cada caso, a veces esas valoraciones se deben hacer en segundos y cada persona cuenta con una experiencia distinta, que dicha valoración se dé es lo que se defiende en esta teoría o herramienta conductual.
  • La toma de decisiones al llevar a cabo un delito es específica de ese tipo de delito: Cada delito es distinto y requiere de distintas actuaciones delictivas. Por lo tanto, la reflexión previa también es distinta y concreta a cada tipo de delito. No es lo mismo una violación que una estafa inmobiliaria, por poner un ejemplo. Por lo tanto los mecanismos de valoración deben ser también distintos, distintos beneficios, distintas oportunidades y distintas consecuencias.
  • Las elecciones de los infractores: evento o  implicación. Las primeras son las relativas a los asuntos prácticos del delito y a su planificación o llevada a cabo. Las segundas, las de implicación, se refieren a la toma de decisiones sobre la comisión o no de un determinado delito, bien sea el primero que inicie una posible carrera criminal, delitos intermedios o el último, en el que el sujeto decide no seguir cometiendo delitos.
  • Diferentes fases de implicación: Iniciación, habituación y abandono. Los factores que influyen en la valoración en cada una de las fases es distinto. En los inicios puede ser determinante la variable económica, por ejemplo, mientras que en las otras fases puede empezar a pesar la valoración de las consecuencias al haber sido ya detenido o castigado. 
  • Los eventos criminales siguen una secuencia de pasos y decisiones. En la valoración de la comisión y en su planificación un mismo sujeto suele moverse en el mismo radio de acción racional por lo que quedará marcado en, por ejemplo, su modus operandi

Siguiendo estos puntos, los autores de la teoría de la elección racional proponen analizar los pasos que las personas delincuentes siguen y las valoraciones tenidas en cuenta para cometer o no un delito como si fueran guiones delictivos.

En definitiva, esta teoría no pretende explicar la fenomenología criminal en su conjunto, sino un método de análisis que permita, mediante el conocimiento de las decisiones y actividades de las personas delincuentes, la prevención o la intervención que lleve a evitar que tengan éxito. Se alejan del concepto de las disposiciones estables para la comisión del delito realizando una aproximación eventual, es decir, un estudio caso a caso de las condiciones ambientales de cada individuo y en cada uno de sus actos criminales. Es un modelo centrado en la prevención a corto plazo y de tipo situacional.

Una de las más grandes críticas recibidas a esta teoría es la afirmación de que no todos los delitos son racionales o tienen una motivación detrás. Los autores responden a las mismas indicando que, aunque la persona delincuente sufra una patología que lo convierta en imprevisible, también hay una valoración de la oportunidad y del beneficio y la consecuencia que puede acarrear detrás del acto. Es más, indican que este aspecto (si es racional o no la motivación y la preparación del acto delincuencial) es un dato que no afecta a su enfoque ya que, cuanto más irracionales sean estas variables, más sencillo será encontrar al/la infractor/a. Ellos buscan la prevención y la detención a través de su teoría y, para ello, se centran en actos que requieren racionalidad, que serán a su entender, los más complejos de prevenir y tratar. 

Asimismo, también se critica que, centrándose en el aspecto ambiental, se deje de lado el origen de la motivación para delinquir o las causas profundas de la delincuencia. Una vez más, los autores defienden su teoría indicando que no está pensada para explicar la etiología criminal, sino para explicar la conducta que hay detrás de la propia comisión del delito. 



Referencias: 

  • Criminología ambiental. Ecología del delito y de la seguridad. Vozmediano, L., San Juan Guillén, C. Ed: Carrera edició, S.L. Barcelona, 2010
  • https://www.iagua.es/sites/default/files/styles/thumbnail-700x525/public/libertad-de-eleccion.jpg?itok=hTNbtZXi